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Full text of "Wataame Hazuki (乱雨羽月) & Filmy Ghost - El cementerio de los sueños"

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El cementerio de los sueños. 


Cada día nace un muerto 

Encerrado dentro de un ataúd llamado 
cuerpo 

Deambulando en este inhóspito cementerio 
Sin poder averiguar el origen de su deceso 

Cada día hay otro fallecimiento 

Con los calcinados huesos 

Crepitando un "lo siento" 

Dibujándose en el crepúsculo del grisáceo 
cielo 

En un lugar sin un lugar para un "he muerto" 
Sepultado entre el mudo silencio 
De tantos seres macilentos 
Jugando a "vivir contentos" 

Todo está tan hueco 
Todos son tan hueros 
Decorando un inútil féretro 
Compitiendo cuál es el menos funesto 

Sin importar los ornamentos 
Acogen a un inerte elemento 
Y es inútil todo el tiempo 
Soñar con estar despierto. 



El columpio escarlata. 


Empañadas por gotas saladas 
Disolviéndose en la oleada, 

Se sellaban las miradas 
Que a la nada escrutaban. 

Al silencio y a la oscuridad 
Fuertemente se abrazaban 
Las palabras nunca pronunciadas 
Que desde las pestañas resbalaban 

En el mar se incorporaban 

Para dejar la Luna empapada 

De color desesperanza 

Para que nunca jamás otra vez brillara 

Desde su forma acunada 

Se derriten lágrimas en escarlata 

Condenadas a ser siempre ignoradas 

Por la basta andanada 

Que se columpia en su ignorancia. 



El decaimiento. 


Inermes y macilentos 
Inertes y en el caimiento 
Avanzan a paso lerdo 
Estos infértiles pensamientos 

Apreciando la desfigura sin censura 
De esa estampa de "hermosura" 

Al descubrirse que es bruta basura 

¿Cómo no sentirse desastrado 

Cuando entre despojos se ha desamparado? 

Sonriendo, fingiendo estar amartelado 

Por cortesía o hipocresía 
Atraviesan las mentiras 
Que son suasibles todavía 

Las horas pasan afiladas 
Van y destrozan a la llana 
Mientras la noche ciñe empañada 

Apartando el hastío de la desesperanza 
Nada proyecta una resemblanza 
Ajena a estar destartalada 

Admira el cambio de semblante 
De aquello que se profanaba delirante 
A revelarse despreciable 

Abjurados y testados 
Avadados e infestados 
Estos sentimientos tan onustos 
Exilan hasta el más exiguo regusto. 



El susurro de los miedos. 


Ya no siento 
Ya no pienso 
Solamente permanezco 
Reverberando el silencio 

Quizá emana de anhelos 
Quizá emana de los nervios 
No sé bien qué está diciendo 
Pero quiero continuar oyendo 

El susurro de los miedos 
Que se arraigan en mi pecho 
Hilvanando con recuerdos 


A este estúpido remedo. 



El tríbulo y el turíbulo en el patíbulo. 


La noche es una penumbra llena de ruinas 

Y la ilusoria sonrisa, de antaño mía, en ella se 
sepulta 

Dentro de una escombrosa y escabrosa 
tumba 

Donde esta taciturna alma mía aún 
deambula, todavía oculta... 

Los gusanos reptan mi desgarrada piel 
desnuda 

Dejando al descubierto una putrefacción 
profusa 

Aún existen yagas que revelan una realidad 
inmunda 

Aun si dicen que la muerte es 
profundamente muda e insulsa 

Engullo el veneno de mis gritos 

Erigiendo un Ecce Homo en mi interior 

El carcomido nimbo se engalana de mil 
vidrios 

Incrustados entre lo podrido y corrompido 

de un corazón edificando sólo con espinos 
retorcidos 


¿Quién será quien discurrió este urdido 
suplicio? 

¡Sin siquiera prodigar de un esquicio de 
delicio! 

Pues parece sempiterno este solsticio de 
martirio 

Que conduce hasta la cúspide del delirio y 
del desquicio 

Observo una vez más como el turíbulo en el 
patíbulo 

Con su fuliginoso llanto de hollín me ha 
enmohecido 

Eclipsada, periclitada regurgito y mastico sin 
estribos este tríbulo 

Que, desde el pecho a la garganta, 
insoslayablemente, ya ha ascendido. 



Elegía para una elegía. 


Cada día, ante el espejo, 

Se agotan los defectos 
Lo Imperfecto es perfecto 

Y es así como me reflejo 

Dolor, gritos, decepción, todo hay en mi 
interior 

Incluso hay veces en que siento cómo se me 
despedaza el corazón 

Pero es sólo parte de la transformación 

La vida misma es sólo una ilusión 

Fragmento a fragmento me lo recoloco 
Poco a poco se disipa lo horroroso 

Y cuando veo hacia mi rostro 
Nuevamente lo reconozco. 

Afuera, el horripilante mundo del 
consumismo 

Incontables rosas hermosas ha consumido 
Tantos jardines inocentes se han confundido 
Creyendo que es su culpa por haber nacido 

Y la verdad es que ya no tiene sentido seguir 
vivo 

Pero si estamos aquí, sólo resta ofrecer lo 
mejor de uno mismo 

Ser diferente no es querer no hacer lo mismo 


Ser diferente es atreverse a ser uno mismo. 



Escarcha 


Cuando el llanto del cielo es de cristal 

Y mis convexos párpados se comienzan a 
crispar 

La escarcha helada que cae al despertar 
Congela el cándido, cálido anhelo de escapar 

Entre las garras de una neófita esperanza 

Que me encierra en el utópico ralentizar 

De un tiempo presto que pasa sin indultar 

Retumbando el grito del alba dentro de mis 
entrañas 

Es sólo nieve rodando desmoronada 
Esta tétrica y famélica consolación 
Sin llevarse entre la brisa a la aflicción 
Que con el silencio me tiene acorazada 

La ideología se desborda siempre empapada 
Invisible a veces, y otras, transparentada 
Insonora e ignorada 
Con una sonrisa congraciada 

Abrazando el vapor 

Sólo queda en consunción 

Una constelación de consternación 


El aturdido hielo en temblor... 



Florecer para fenecer para florecer 


¿Cómo es que crees que aún sientes? 

Y te sientes "especial" 

Cuando sabes que te vierten 
Dentro de este obsceno mundo 
donde todo es falsedad. 

¿Cómo es que te muestras sonriente? 

Y la sonrisa empieza a rielar 
Cuando sabes que te mienten 

Y al interior de tu cerebro 
todo empieza a lacerar 

Al erario que es eral, 

Anhelando erradicar 
El deseo de desear 
No volver a despertar. 

¡Cuánta estúpida ambrosía! 

En la ermita del eremita: 

Necrosado corazón que aún palpita 
Afilado, despreciando a la vida; 

Hastiado del "revivir" de erisipela, 

Nuevamente se desvela embriagándose en la 
pena 

De la condena de su reyerta, 

Que es vivir siendo anacronismo de su infértil 


Esperando en las flores; al oscurecer 
Un rictus o un ribete de reverdecer, 
Retozando y retoñando 
Del lumbago y del infarto; 

Rinconeras con ringleras, 

Ristras de las trizas de las risas algún día 
florecidas 

Donde sólo yacen estos rizoides 

De los sueños de un, símilmente, esquizoide. 


era. 



La ventana. 


Hilvanada a las pestañas 
Que se encuentran cual maraña 
Se columpia una lágrima 
Que zozobra quieta y pálida 

Va rodando en la mañana 
Que se asoma en la ventana 
Cristalina, húmeda, opaca 
Imitando a mi nostalgia. 

El viento sopla lento, en calma, 
Confinándome en la cama 
Esperando una esperanza 
Que encienda en mí una flama 

Pero el tiempo pasa y pasa 
Devorando hasta las ascuas 
Pronto, la mañana acaba 
Mientras cierro ya la aldaba 

Y decoro con persianas 
La recámara enlutada 

Y suspiro, sosegada, 

Inmutada a lo que aguarda. 



Las paredes de metal. 


Si es que un día el deseo que hacía mendigar, 
Las paredes de este asilo consiguiera 
enjalbegar, 

La clemencia desbordando teñiría el metal 
De esta insípida, incolora, insensata 
"realidad". 

Ya no hay blanco, ya no hay negro, 

¡¿Pero hay oscuridad?! 

No distingo, no respiro, 

Sólo pienso. ¿Qué más da? 

Que si vivo o sobrevivo, 

Nunca importa en verdad; 

Sólo circunvalan muros que no pueden 
colapsar, 

Estrujando mis entrañas, me intentan 
derrumbar. 

Libero a veces un suspiro que se pierde al 
respirar 

Con un estúpido recurso que uso... ¿Para 
apelar? 

Quizás ésto es ya una cárcel y me va a 
cercenar 

O quizás es que esta noche ha llorado un 
rocío que me ha vuelto a cautivar... 

Se suicidará el alivio 
Con cada día al acabar, 

Y el alivio renacerá en suicidio, 

Tan pronto como vaya yo a despertar. 



Onírico despertar 


Quiero dormirme y no despertar 
Abrir los ojos dentro de otra realidad; 

Quiero dormirme y en otro sueño espabilar, 
Remontarme lejos de toda esta oscuridad... 

Quiero flotar, irme lejos, levitar. 

Quiero soñar, disgregarme de la 
inhumanidad... 

¡Ya no quiero estar aquí nunca jamás! 

Quiero dormirme y despertar en un sueño 
sin hostilidad 

Ya ni siquiera entiendo 

Qué es lo que hace a mi pecho palpitar 

Pues mi corazón, roído por el tiempo, 

Sólo se ha podido marchitar... 

¿Cuándo se esfumó mi sonrisa? 

¿Por qué pasó todo esto tan deprisa? 

¿Por qué no recuerdo cómo sonreír? 

¿Desde qué momento cada día se tiñó sólo 
de color gris? 

Quiero acabar y de nuevo comenzar, 

Quiero ahogarme en un sueño que jamás 
pueda terminar. 

Ven por favor y embelésate con la sinfonía 
de mi agonía 

Acomódame dentro de un féretro de rosas 
mientras contemplas mi decaída 

Escrútame los ojos, escucha el reloj; 
Arráncame los ojos, el tiempo se acabó. 
Sepúltame ante la pupila de la taciturna luna 
Con su tenue luz que no ofusca y que no 
juzga 

Mientras recitas randas letanías 
Aunque sea con desidia 
Para finalizar al fin con esta fantasía 
De "vivir" estando muerta en vida. 



Rocío entre la oscuridad. 


Al caer la noche, es más difícil respirar 
La luz de las estrellas me comienza a asediar 
Solamente anhelo escapar 
De este mundo de horribilidad. 

A oscuras con la soledad 
Es tan difícil soportar 
El nudo en la garganta 
Que no deja de ahogar 

Ya no me puedo retractar 

La ansiedad empieza a derramar 

Gotas de rocío en mis pupilas que titilan 
entre la oscuridad 

Solamente deseando que me pudieran 
desintegrar. 



Sí, egos ciegos. 


Estas náuseas me producen ansias 

Necesito saber cómo vomitarlas 

Sin ensuciar las blancas sábanas que me 
abrazan a la cama 

En la fría noche sin vestigios de la calma... 

Sí, yo debería haber nacido animal 

Ya que tampoco comprendo a la humanidad 

¿Por qué los unos a los otros se tienen que 
atacar? 

¿Por qué los unos de los otros se tienen que 
cuidar? 

Envidia, hipocresía, inseguridad 

Todo eso y más que no es más sino banalidad 

Nos encierra en un mundo que te obliga a 
respirar 

Aun cuando un buen día te has tornado 
hastiado de siempre despertar 


Sí, egos es contra lo que nos hemos de 
enfrentar 

Ciegos y sordos a quienes no podemos ni 
intentar hablar 

Así entonces preferible es la lengua de uno 
mismo cortar 

Y ahorcarse con ella dentro de su nimia 
soledad 


En un mundo donde lo único sincero, justo y 
civilizado es el reino animal 

Del que se atreven a afirmar que hicimos 
evolucionar 

Cuando la mayoría de los actos no pueden 
sino demostrar 

Todo lo contrario, exaltando siempre la 
imbecilidad. 


Pero la formalidad no tiene final 

Incluso para matar habrás de congraciar 

A menos que tú quieras acabar 

Enjuiciado por la justicia injusta de esta 
sociedad 



Sin dormir. 


Las cosas que nunca pude decir 

Y las cosas que nunca podré decir 

Se acurrucan esta noche al lado de mí 

Y a mitad de la noche, no me dejan dormir 

A manera de versos, comienzo escribir 
Todas esas cosas que se aterran en salir 
Como si para algo pudiera eso servir... 

Ni siquiera gritando, alguien podría oír 

Lo que el corazón dice sin decir 

Lo que el corazón intenta y no puede decir 

Es en vano, no se van a enarbolar 

Todas estas cosas que sólo hacen zozobrar... 

Sólo veo esperanza en huir 

Desesperanza cuando intento resistir 

Quisiera irme lejos, desaparecer de aquí 

Pero en unos momentos, todo se vuelve a 
repetir... 

La luz tenue se burla de mí 
Enseñándome lo estúpida que otra vez fui.